El cáncer puede desarrollarse en cualquier parte del cuerpo. Se origina cuando las células crecen sin control y sobrepasan en número a las células normales. Esto hace que al cuerpo le resulte difícil funcionar de la manera que debería hacerlo.
El cáncer puede desarrollarse en cualquier parte del cuerpo. Se origina cuando las células crecen sin control y sobrepasan en número a las células normales. Esto hace que al cuerpo le resulte difícil funcionar de la manera que debería hacerlo.
Enterarte de que tienes cáncer puede ser una experiencia difícil. Después del diagnóstico es posible que te sientas ansioso, temeroso o abrumado, y que te preguntes qué hacer para afrontar los distintos tratamientos y pruebas existentes. Algunas de las recomendaciones más comunes en estos casos son las siguientes:
Finalmente, si estás muy nervioso, coméntaselo a tu médico. Puede
darte alguna medicación para reducir la ansiedad ante esta situación.
Explicar el cáncer a los niños no es nada fácil, a veces incluso llegamos a plantearnos si será mejor ocultárselo para evitarles el sufrimiento. La opción más sencilla es mantenerse al margen y no informarles de la situación en vez de hacerle frente y contarles lo que ocurre.
Pero ¿qué es lo mejor para los niños? Tanto para ellos como para el resto de la familia lo mejor es explicarles de forma clara y lo antes posible lo que está ocurriendo. No solo se trata de comunicar que el familiar tiene una enfermedad, sino también aclarar qué va a ocurrir durante el tratamiento y qué cambios va a traer consigo.
¿Por qué debemos contarle a los niños lo que ocurre?
Las razones son muy simples, los más pequeños están siempre muy atentos a las emociones de la familia, por lo que en caso de que algo vaya mal, no tardarán mucho en darse cuenta. Al no saber la verdadera razón de lo que está ocurriendo, crearán sus propias explicaciones (podrán pensar que ya no les quieren, sentirse culpables o creer que la persona va a morir), se asustarán y se frustrarán.
El cáncer es poco frecuente en niños pero puede ocurrir. Los cánceres más frecuentes son la leucemia, el linfoma y el cáncer cerebral.
Las causas del cáncer en los niños y la forma de tratarlo tienen importantes diferencias con el cáncer propio de los adultos. Los niños suelen ofrecer una buena respuesta al tratamiento, la mayoría de los niños con cáncer mejoran. Además, los efectos secundarios de los tratamientos del cáncer pueden ser más intensos y durar más en los niños.
El tratamiento de cáncer en los niños puede incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia o trasplante de médula ósea, el tipo de tratamiento necesario dependerá de la edad del niño, el tipo de cáncer y lo grave que sea.
¿Cómo pueden ayudar los padres?
El principal objetivo de tratar a los niños con cáncer es curarlos. Aunque es cierto que el tratamiento del cáncer puede tener efectos secundarios, hay muchos medicamentos y terapias que pueden ayudar a que los niños se encuentren mejor mientras lo reciben.
Cuando sea posible, hay que intentar que el niño se implique en su propio tratamiento. Hablar con él o con ella usando un lenguaje que puedan entender y explicarle las características del cáncer y sus efectos. Con un niño pequeño (menor de 4 años), puede bastar con decirle que está "enfermo" y que necesita "medicamentos" para mejorar. El objetivo debe consistir en impedir que se asuste y evitar los malentendidos independientemente de la edad que tenga el niño.
Muchos niños pueden sentirse culpables por tener cáncer y creer que es culpa suya. Los psicólogos, los trabajadores sociales y otros miembros del equipo médico pueden ser de gran ayuda para ayudarlos a afrontar sus emociones.
La ADOLESCENCIA es una etapa de importantes cambios biopsicosociales: imagen corporal, ideales, proyecto vital, roles intrafamiliares y sociales sufren redefiniciones tendientes a la autonomía y el fortalecimiento de la identidad. El proceso en su conjunto implica desafíos y conquistas, pero también un grado importante de vulnerabilidad psicológica. La enfermedad oncológica tiene un alto impacto socio emocional, afectando todos los procesos adolescentes. Para los adolescentes supervivientes, la salud se vuelve su prioridad. Se perciben como más susceptibles a problemas de salud y presentan sentimientos de vulnerabilidad e incertidumbre respecto al futuro.
Posiblemente le acaban de decir que usted tiene cáncer. O bien, puede estar bajo tratamiento, terminando el tratamiento, o tener un amigo o familiar con cáncer. Tener cáncer cambia su vida y las vidas de quienes viven a su alrededor. Los síntomas y efectos secundarios de la enfermedad y de su tratamiento pueden causar ciertos cambios físicos, pero también pueden afectar la forma como se siente y cómo vive. Algunos de los sentimientos más comunes a la hora de afrontar un cáncer son los siguientes:
Ira y frustración
En ocasiones, las personas con cáncer descargan su ira y frustración en aquellos que están a su alrededor. Esto puede alterar tanto a los familiares, como a los amigos. Puede que ayude recordar que la gente a menudo desemboca sus sentimientos en las personas con quienes tienen una relación cercana. Esto sucede porque estas personas conforman una salida en quién manifestar sus sentimientos. Saben que usted seguirá dando su apoyo incluso cuando no se comporten bien o al generarse tensión.
En la mayoría de los casos, la persona está realmente frustrada y enojada sobre el cáncer y la pérdida que conlleva, pero esto puede ser difícil expresarlo en palabras. Debido a esto, la persona con cáncer descarga sus sentimientos de enojo en los familiares y amigos, o en quien llegue a encontrarse a su alrededor.
Pasividad
En ocasiones, una persona con cáncer parece comportarse de una manera infantil y pasiva, buscando dirección en otras personas. Puede ser muy difícil para un hijo adulto ver a su padre actuar de esta manera. Intente comprender que esta es una forma de expresar cuán débiles e impotentes se sienten. Estos sentimientos son comunes cuando una persona tiene cáncer.
Aunque la enfermedad puede que limite su capacidad para hacer ciertas cosas, usualmente es mejor que la persona con cáncer continúe viviendo de la forma más natural posible. Esta continua responsabilidad como adulto le da una sensación de importancia, seguridad y control, mientras que si sigue dependiendo completamente de los que le rodean con el tiempo le harán sentir con menos esperanza y fuera de control (más como una víctima). Puede que sienta la necesidad de sobreproteger a la persona con cáncer, pero a largo plazo esto puede que sea contraproducente.
Miedo y ansiedad
El diagnóstico y el tratamiento del cáncer representan con frecuencia un periodo de ansiedad y de incertidumbre. Hay temor sobre muchos de los cambios que conlleva el cáncer: cuestiones de dinero, cambios en el empleo, alteraciones físicas del cuerpo, e incluso cambios en las relaciones interpersonales. Puede que la persona que padece cáncer se disguste o se asuste por ningún motivo aparente, debido a que tiene demasiada ansiedad en su vida. En ocasiones esta ansiedad puede que sea vista como irritabilidad y descortesía. Puede que incluso surjan discusiones cuando usted solamente tenía la intención de ayudar.
Culpabilidad
Algunas veces la gente con cáncer se culpa a sí misma por desarrollar esta enfermedad por algo que hicieron o no hicieron. Como amigo o familiar, usted también puede sentirse culpable o puede que también culpe a la persona con cáncer, y puede que lo demuestre cambiando su actitud hacia esa persona. Puede que otros familiares tengan estos mismos sentimientos.
Trate de no reaccionar emocionalmente a los cambios que la persona con cáncer está afrontando. Hay que comprender que probablemente esto dure solamente por poco tiempo, y que se debe a todo el temor y la ansiedad asociados con tener cáncer y lidiar con la enfermedad.
Culparse a sí mismo y a los demás puede ser una barrera para una relación sana. Procure no entrar en el juego de “buscar culpables”. Anime a sus seres queridos y al paciente a no culparse a sí mismo sobre lo que está ocurriendo. Salir adelante es la única opción. Si siente culpabilidad como amigo o ser querido, está bien expresar su arrepentimiento y disculpas para seguir adelante. Hay que procurar no vivir en el pasado, sino enfocarse en un futuro con esperanza.
Durante este momento, se necesitará no prestar atención a una parte de estos tipos de comportamientos, y estar preparados para ofrecer perdón, comprensión y apoyo adicionales. Dele tiempo a la persona con cáncer para que pueda ajustarse a la situación. Intente ponerse en su situación e imagine cuánto temor sentiría si esto le estuviera sucediendo a usted. Esto puede ayudarle a pasar por alto discusiones y conflictos menores, y seguir adelante.
La edad es el mayor factor de riesgo para el desarrollo del cáncer. De hecho, el 60 % de las personas que tienen cáncer tienen 65 años o más, pero también el 60% de los supervivientes de cáncer tienen 65 años o más.
Es importante saber cómo podrían afectar el cáncer y el tratamiento a una persona mayor. Deben saber que pueden hablar con el equipo de atención médica sobre las preocupaciones acerca de cuestiones prácticas, como recibir tratamiento o pagarlo.
A continuación se presentan algunos consejos sobre cómo prepararse para algunas situaciones que podría enfrentar como persona mayor con cáncer:
- Cómo trasladarse para recibir tratamiento y acudir a sus citas médicas. Se debe hablar con los familiares y con el equipo de atención médica sobre las opciones. Muchas ciudades tienen servicios de autobuses especiales para personas con problemas de salud y otras opciones incluyen transporte médico privado y viajes con amigos y familiares.Oncólogos y geriatras admiten que la población anciana ha sido durante mucho tiempo la gran marginada de los tratamientos anticancerosos. Además, hasta fechas recientes, la edad avanzada era motivo de exclusión de los ensayos clínicos en los que de forma controlada se prueban las nuevas terapias y un informe del Defensor del Pueblo, encargado el año pasado a la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, confirma estos hechos y evidencia diferencias por comunidades autónomas.
Hay quien dice que las decisiones médicas en los ancianos con cáncer deben procurar mantener un equilibrio entre la esperanza de vida, la eficacia y las complicaciones del tratamiento y los efectos de la propia enfermedad. Por ello muy a menudo el principal objetivo del tratamiento anticanceroso en este grupo de población es el mantenimiento de la calidad de vida.
Bajo la palabra "cáncer" se diferencian más de 100 enfermedades. Cada tipo tiene distintos factores causales, síntomas, tratamiento y pronóstico. A pesar de estas diferencias todos ellos tienen en común un crecimiento celular descontrolado y la capacidad de diseminarse localmente o a distancia, lo que se denomina metástasis.
A continuación hemos profundizado en 17 tipos distintos de cáncer, los que consideramos más relevantes e interesantes. Además de eso, también son los más comunes entre la población.
Aquí os dejamos un pequeño índice:
¿QUÉ ES?
Los tumores malignos, también llamado cáncer o neoplasia, proceden de las células de la mucosa del intestino grueso y de sus glándulas.
La mayoría de los cánceres de colon aparecen sobre un pólipo existente en la mucosa del colon, que por diversas circunstancias evoluciona a tumor maligno.
No existen unas causas concretas, pero sí una serie de factores que incrementan el riesgo de padecer este tipo de tumor:
Si hay presencia de signos y síntomas que puedan indicar que la persona padece cáncer de colon, se pueden ordenar las siguientes pruebas para confirmarlo o descartarlo:
También son útiles para determinar la presencia de una sustancia química que algunas veces se produce con el cáncer de colon (antígeno carcinoembrionario o ACE). Si se lo controla en el tiempo, el nivel de ACE en la sangre puede ayudar a entender el pronóstico y saber si el cáncer está respondiendo al tratamiento.
Si hay cáncer de colon, se pueden recomendar ciertas pruebas para determinar la extensión (etapa) del cáncer. La clasificación de la etapa ayuda a determinar qué tratamientos son los más apropiados para cada paciente.
Estas pruebas de clasificación de la etapa pueden incluir procedimientos de diagnóstico por imágenes, como tomografías computarizadas del abdomen, la pelvis y el tórax. Sin embargo, en muchos casos, es posible que la etapa del cáncer no se determine completamente hasta después de la cirugía de cáncer de colon.
Con esta información en la mano y una sencilla
cirugía -colonoscopia- se eliminaría el pólipo
precanceroso y se evitaría la aparición futura del tumor. Esta innovadora y
cómoda técnica de diagnóstico precoz permitirá tener unas
posibilidades de supervivencia de más del 90% a los cinco años del hallazgo del
pólipo frente a la media del 64% de los pacientes que ya
han desarrollado la enfermedad, tasa de salvación que solo alcanza el 10% si,
como ocurre en seis de cada diez ocasiones, la detección del cáncer se produce
en un estadio avanzado.
El
test, que es fruto de la investigación de la empresa biotecnológica
vallisoletana Amadix, es capaz de detectar la posibilidad de que una persona
vaya a padecer un cáncer colorrectal hasta 10 o 15 años antes de que la
enfermedad se presente y muestre sus primeros síntomas, pues ese es el tiempo
medio que los pólipos precancerosos del colon -adenomas avanzados- tardan en
transformarse en un tumor maligno, según Rocío Arroyo, consejera delegada de la
compañía.
La nueva técnica, que se comercializará
a lo largo de 2020 con el nombre de 'Colofast', permite detectar a través de biomarcadores genéticos
presentes en la sangre si el paciente tiene en las paredes internas del
conducto colorrectal adenomas avanzados sin tener que recurrir a un
procedimiento invasivo, engorroso y poco utilizado como la colonoscopia. Según
Arroyo ya han probado el test con 1.000 muestras de 13 hospitales españoles con
un 90% de éxito en la detección precoz y antes de marzo cerrarán la fase
clínica con una prueba ampliada de 3.500 muestras de varios centros sanitarios
europeos. Será a partir de esa fecha, «y antes de que acabe el año»,
cuando 'Colofast' ya estará en el mercado.
El problema para los españoles es
que aún no existe conversación alguna entre Amadix y las administraciones
sanitarias autonómicas -las encargadas de financiar las pruebas de detección
precoz del cáncer- para incluir 'Colofast' en su cartera de servicios, por lo
que, por ahora, no hay posibilidad de que los hombres y mujeres de entre 50 y
75 años, que es la considerada población de mayor riesgo, pueda pedir en un
futuro próximo hacerse este test sanguíneo en los ambulatorios u
hospitales públicos. Hay conversaciones iniciales con la
consejería de Castilla y León y la firma pretende contactar en breve al resto
de responsables autonómicos, dijo Arroyo. Donde sí hay ya conversaciones avanzadas
para la implantación del test en 2020 es con varios grupos de la sanidad
privada.
El cáncer de colon es el tumor con mayor incidencia en
España, con 41.400 casos nuevos al año, y lo padecerán 1 de
cada 20 hombres y una de cada 30 mujeres antes de cumplir 74 años. Arroyo
señaló que el coste de cada uno de sus test será inferior a 200 euros y que el
resultado del análisis lo facilitan los laboratorios centrales de Amadix en 24
horas. Lo lógico, indicó, es que los grupos de edad de mayor riesgo testasen su
sangre cada año para evitar con alta seguridad la llegada del cáncer.
El objetivo de Amadix es extender lo
antes posible la comercialización de test para el
diagnóstico precoz a través de muestras de sangre a otro tipo de cánceres. De
hecho, ya tienen en una fase clínica avanzada -«y con resultados muy
prometedores»- un test para la detección temprana de los tumores de pulmón y
otro para el cáncer de páncreas. Arroyo calcula que ambos productos podrían
estar en el mercado en 2022.
Si la fase clínica termina con un
alto nivel de éxito de estos otros dos test, su utilización con los colectivos
de riesgo supondría un enorme avance en la lucha contra los cánceres de pulmón
y páncreas. Ambos son los tumores con mayor tasa de mortalidad en
España, el primero con una media del 89% a los cinco años y el
segundo con más del 90%, y el cáncer de pulmón además es el tumor que más
fallecimientos provoca en España, unos 18.000 al año. Las razones de tan alta
mortalidad, según los especialistas, son la propia agresividad de estos dos
cánceres, pero sobre todo los escasos pacientes a los que les detectan los
tumores en una fase temprana, dada la dificultad actual de obtener un
diagnóstico precoz.
¿QUÉ ES?
Nuestro organismo está constituido por tejidos y éstos a su vez por un conjunto de células, que se dividen de forma regular con el fin de reemplazar a las ya envejecidas o muertas y mantener así la integridad y el correcto funcionamiento. Este proceso está regulado por una serie de mecanismos que indican a la célula cuándo comenzar a dividirse y cuándo permanecer estable.
Si estas células, además de crecer sin control adquieren la facultad de invadir tejidos y órganos de alrededor (infiltración) y de trasladarse y proliferar en otras partes del organismo (metástasis) se denomina tumor maligno, que es a lo que llamamos cáncer.
Cuando las células tumorales, con capacidad de invadir los tejidos sanos de alrededor y de alcanzar órganos alejados e implantarse en ellos, están ubicadas en la próstata, hablamos de cáncer de próstata.
No se conoce la causa exacta del cáncer de próstata. Estos son los factores que tienen relación con la aparición de este tipo de patología:
Para detectar algún tipo de anormalidad en la próstata se pueden emplear pruebas como el tacto rectal o un análisis de antígeno prostático específico. Si mediante esos métodos, se encuentra algo fuera de lugar, se recomendarán exámenes adicionales para determinar si hay o no cáncer de próstata. Entre estas pruebas se encuentran:
- Ecografía: se emplea una ecografía transrectal para realizar evaluaciones adicionales de la próstata. Una pequeña sonda se introduce en el recto y usa ondas sonoras para crear una imagen de la glándula prostática.
- Recolección de una muestra de tejido de la próstata: es un procedimiento para recolectar una muestra de células de la próstata (biopsia de próstata)
- Fusión de resonancia magnética: se utiliza cada vez más para ayudar con la biopsia de próstata y el diagnóstico aunque aún está en desarrollo.
Cuando la biopsia confirma la presencia de cáncer hay que determinar el nivel de agresividad o grado de las células cancerosas. Se examina una muestra del cáncer para determinar cuántas células cancerosas difieren de las células sanas; un mayor grado indica un cáncer más agresivo con mayor probabilidad de propagarse rápidamente.
La escala usada con mayor frecuencia para evaluar el grado de las células cancerosas de próstata se llama "puntuación de Gleason" y combina dos números que pueden variar de 2 (cáncer no agresivo) a 10 (cáncer muy agresivo).

El estudio de cohortes se realizó con profesionales de la salud del género masculino -investigación que comenzó en 1986-, con edades comprendidas entre los 40 y los 75 años, cuyos participantes tuvieron un seguimiento durante 18 años; el objeto de la investigación era determinar la frecuencia de eyaculación en diferentes edades y si estaba asociada con la probabilidad de contraer cáncer de próstata.
Los investigadores descubrieron que los hombres que eyaculaban 21 veces al mes o más tenían menos posibilidades de sufrir cáncer de próstata que los que lo hacían de 4-7 veces al mes. Esto no prueba que eyacular con más frecuencia prevenga el cáncer, sino que se asocia a una disminución en el riesgo.
Para los hombres que desarrollaron cáncer de próstata, se obtuvieron registros
médicos para determinar la edad al momento del diagnóstico, el nivel de
antígeno prostático específico y el estadio y grado del tumor.
Durante el seguimiento se diagnosticaron 3.839 casos de cáncer de próstata. Una
de las observaciones principales fue que la frecuencia de la eyaculación por
mes disminuyó con la edad. Por ejemplo, la media de 13 o más eyaculaciones
mensuales fue del 57% entre los 20 y los 29 años, pero del 32% entre los 40-49
años.
En comparación con los hombres que eyaculaban de cuatro a siete veces al mes y excluyendo a los hombres con disfunción eréctil, estos fueron los datos:
Hubo un 20% menos de riesgo de cáncer de próstata para los que eyacularon 21 veces o más al mes de 20 a 29 años.
Hubo un 18% menos de riesgo de cáncer de próstata para aquellos que eyacularon 21 veces o más por mes de 40 a 49 años.
Hubo una reducción del 26% en el riesgo de cáncer de próstata en hombres
mayores de 50 años que habían eyaculado 21 veces o más por mes.
Hubo un menor riesgo de cáncer de próstata en edades de 40-49 años para los que
eyaculaban 13-20 veces al mes.
Hubo reducciones similares pero menores en el riesgo en todas las edades para
los hombres que eyaculaban 13 o más veces al mes.
Hubo una reducción del riesgo de un 25% menor de contraer cáncer de próstata de "bajo riesgo", para los hombres que eyaculan más de 13 veces al mes en hombres de 20-29 años.
Hubo un 28% menos de riesgo de contraer cáncer de próstata de "bajo
riesgo", para hombres de 40-49 años que eyaculaban más de 13 veces al mes.
Hubo un riesgo 25% menor de contraer cáncer de próstata de "bajo riesgo", para hombres de 50 años que eyaculaban más de 13 veces al mes.
Hubo un riesgo un 27% menor de contraer cáncer de próstata de "riesgo intermedio" de 20 a 29 años para hombres que eyaculaban más de 13 veces al mes.
Así, el estudio mostró una asociación entre la eyaculación frecuente y una menor probabilidad de contraer cáncer de próstata en tres grupos de edad diferentes.
¿QUÉ ES?
Nuestro organismo está constituido por órganos, y éstos a su vez por un conjunto de células, que se dividen de forma regular con el fin de reemplazar a las ya envejecidas o muertas y mantener así la integridad y el correcto funcionamiento de los distintos órganos. Este proceso está regulado por una serie de mecanismos que indican a la célula cuándo comenzar a dividirse y cuándo permanecer estable.
Cuando estas células, además de crecer sin control adquieren la facultad de invadir tejidos y órganos de alrededor (infiltración) y de trasladarse y proliferar en otras partes del organismo (metástasis) se denomina tumor maligno, que es a lo que llamamos cáncer.
Cuando las células tumorales con capacidad de invadir los tejidos sanos de alrededor y de alcanzar órganos alejados e implantarse en ellos, están ubicadas en el pulmón, hablamos de cáncer de pulmón.
Existen varios factores que determinan la aparición del cáncer de pulmón:
Entre las pruebas empleadas para diagnosticar cáncer de pulmón encontramos:
Muestra de tejido (biopsia). La biopsia es un procedimiento en el que se extrae una muestra de células anormales
Una vez que se ha confirmado el diagnóstico, y se han realizado las pruebas necesarias para conocer en qué fase está la enfermedad, se debe determinará cuál será el tratamiento para el cáncer de pulmón.
Entre los tratamientos usados para acabar con el cáncer de pulmón se encuentran:
- La cirugía, que es la primera opción de tratamiento, la más eficaz, en los cánceres no microcíticos en estadios localizados. El tipo de cirugía dependerá del tamaño, localización y extensión del tumor.
- Radioterapia: es el empleo de radiaciones ionizantes para el tratamiento local o locorregional de determinados tumores y su objetivo es destruir las células tumorales causando el menor daño posible a los tejidos sanos que rodean dicho tumor.
En el cáncer de pulmón la utilización de la radioterapia varía en función del tipo de cáncer:
En los cánceres de pulmón no microcíticos, se utiliza la radioterapia cuando es imposible realizar la cirugía por el riesgo que supone para el paciente, el tumor es inoperable o como tratamiento de algunas metástasis.
En los carcinomas microcíticos la radioterapia se utiliza como tratamiento complementario a la quimioterapia en los casos en que la enfermedad está localizada.
- Quimioterapia
La
investigación, titulada 'Lung cancer symptoms at diagnosis: results of a
nationwide registry study' y publicada por la revista de la Sociedad Europea de
Oncología, 'ESMO Open', confirma la falta de especificidad de los síntomas del
cáncer de pulmón. "Mediante esta investigación abrimos la puerta a
considerar que la ausencia de los síntomas más frecuentes (tos, dolor o disnea)
en ningún caso debe llevar a la decisión de descartar la presencia de esta enfermedad
durante un proceso diagnóstico", ha dicho el presidente del Grupo y jefe
de Oncología del Hospital Puerta de Hierro, Mariano Provencio.
En concreto, del total de pacientes analizados
por el GECP, un 74 por ciento fueron hombres con una mediana de edad
de 64 años. El estadio IV (avanzado) fue el más frecuente
al diagnóstico (46,6%). Además, en estas fases avanzadas el síntoma más
frecuente fue la tos (33,9%), seguida de la disnea o dificultad para respirar
(26,7%), aunque como se destaca en la investigación el 27,7% de los pacientes
en este estadio no presentaron síntomas al momento del diagnóstico.
Con este
estudio, los investigadores del GECP destacan que el cáncer de pulmón no cuenta con ningún síntoma
predominante claro, incluso en etapas avanzadas. Pese a que la presencia de
síntomas aumenta en función del avance del tumor, sin embargo, menos del 50 por
ciento de todos los pacientes en estadio IV tienen solo uno o dos síntomas en
el momento del diagnóstico.
Por
último, según han informado los expertos, no se han registrado diferencias
entre fumadores y no fumadores en cuanto a la presencia de síntomas, o en el
número de síntomas presentes en el momento del diagnóstico.
El cáncer puede desarrollarse en cualquier parte del cuerpo. Se origina cuando las células crecen sin control y sobrepasan en número a las c...