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11.14.2020

CÁNCER DE ESÓFAGO

 PRIMER CONTACTO CON EL CÁNCER DE ESÓFAGO

¿QUÉ ES?


Llamamos cáncer de esófago al tumor maligno derivado de las células de la mucosa de este órgano. Puede presentarse en cualquier parte del esófago. El cáncer de esófago es más habitual en los hombres que en las mujeres.


Este cáncer se puede desarrollar de tres maneras: crecimiento local, diseminación linfática y diseminación hematógena. El primero se caracteriza por la invasión en profundidad a través de la pared esofágica, de dentro hacia fuera, pudiendo afectar a los órganos de alrededor; la diseminación linfática consiste en la diseminación a los vasos linfáticos y ganglios; y la diseminación hematógena es la diseminación a los vasos sanguíneos, preferentemente hacia hígado y pulmones.


ETIOLOGÍA DEL CÁNCER DE ESÓFAGO

Aún no se sabe exactamente cuál es el origen de los cánceres de esófago. Sin embargo, se sabe que existen determinados factores y comportamientos que aumentan las probabilidades de padecer cáncer de esófago.

FACTORES DE RIESGO

  • Edad, la probabilidad de padecer cáncer de esófago aumenta con la edad. Menos del 15% de los casos se encontraron en personas menores de 55 años. 

  • Género, los hombres son más propensos a padecer cáncer de esófago que las mujeres.

  • Vida sedentaria, las personas que realizan actividad física con regularidad tienen un menor riesgo de padecer este tipo de cáncer. 

  • Antecedentes de otros cánceres.

Se cree que la irritación crónica del esófago puede contribuir a los cambios que causan el cáncer de esófago. Los factores que producen irritación en las células del esófago y que aumentan el riesgo de tener cáncer de esófago son:

  • Consumo de tabaco y bebidas alcohólicas

  • Obesidad

  • Beber líquidos muy calientes, a una temperatura de 65ºC o más, puede producir cambios en las células del esófago

  • Bajo consumo de frutas y verduras, estos alimentos contienen abundantes vitaminas y minerales por lo que se pueden considerar factores protectores contra el cáncer. 

  • Ingesta abundante de carnes procesadas.

  • Tratamientos de radioterapia en el pecho o en la parte superior del abdomen

  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico, el ácido producido en el estómago para digerir los alimentos puede pasar a la parte inferior del esófago. Las personas con esta patología tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DEL CÁNCER DE ESÓFAGO

DIAGNÓSTICO

 

Entre los procedimientos utilizados para diagnosticar el cáncer de esófago destacan los siguientes: 

  • Estudio de la deglución con bario. En este estudio el paciente debe someterse a rayos X tras haber ingerido un líquido con bario, que recubrirá el interior del esófago y que mostrará cualquier cambio en el tejido al observar la radiografía.

  • Endoscopia. Durante la endoscopia se pasa por la garganta un tubo flexible equipado con una lente de video (videoendoscopio) que llegará hasta el esófago. Usando el endoscopio, el médico examinará el esófago para detectar signos de cáncer o zonas irritadas.

  • Biopsia. En esta prueba se usa un endoscopio especial que se hace pasar por la garganta hasta el esófago para tomar una muestra del tejido sospechoso. La muestra de tejido se envía al laboratorio para detectar la presencia de células cancerosas.

 

Una vez que se confirma el diagnóstico de cáncer de esófago suelen realizarse pruebas adicionales para determinar su extensión. Entre las pruebas, se pueden incluir las siguientes:

  • Broncoscopia

  • Ecografía endoscópica

  • Tomografía computarizada

  • Tomografía por emisión de positrones 

La información que aportan estos procedimientos es utilizada para conocer en que estadio se encuentra el cáncer.

 

TRATAMIENTO

 

El tratamiento utilizado contra el cáncer de esófago dependerá del tipo de células comprometidas, el estadio del cáncer, el estado de salud general del paciente y sus preferencias.

 

Cirugía

La cirugía para extirpar el cáncer puede usarse sola o en combinación con otros tratamientos. Algunas de las operaciones que se utilizan para tratar el cáncer de esófago son las siguientes:

  • Cirugía para extirpar tumores muy pequeños. Si el cáncer es muy pequeño, está limitado a las capas superficiales del esófago y no se ha diseminado, es posible que el cirujano recomiende extirpar el cáncer y la parte de tejidos sanos que lo rodean. La cirugía se puede hacer mediante un endoscopio que se pasa por la garganta hasta el esófago.

  • Cirugía para extraer una parte del esófago (esofagectomía). Durante la esofagectomía, el cirujano extrae la porción del esófago que contiene el cáncer, junto con una porción de la parte superior del estómago y los ganglios linfáticos cercanos. La parte que queda del esófago se vuelve a conectar al estómago. Por lo general, esto se realiza tirando del estómago hacia arriba, hasta llegar al esófago que queda.

  • Cirugía para extirpar parte del esófago y la parte superior del estómago (esofagogastrectomía). Durante la esofagogastrectomía, el cirujano extirpa parte del esófago, los ganglios linfáticos cercanos y una parte más grande del estómago. Luego, se tira hacia arriba del resto del estómago y se vuelve a conectar al esófago. De ser necesario, se utiliza parte del colon para ayudar a unir las dos partes.

 

Quimioterapia

La quimioterapia es un tratamiento con medicamentos que utiliza sustancias químicas para eliminar las células cancerosas. 

En personas con cáncer de esófago, los medicamentos de quimioterapia suelen utilizarse antes (neoadyuvantes) o después (adyuvantes) de la cirugía. La quimioterapia también se puede combinar con radioterapia.

Cuando el cáncer ya está avanzado y se ha diseminado más allá del esófago, puede utilizarse quimioterapia sola para ayudar a aliviar los signos y síntomas de la enfermedad.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependerán de los medicamentos utilizados.

 

Radioterapia

La radioterapia utiliza haces de alta energía, como rayos X y protones, para destruir las células cancerosas. La radiación provendrá normalmente de una máquina fuera del cuerpo que dirija los rayos hacia el cáncer (radiación de haz externo). De forma menos común, la radiación puede ser colocada dentro del cuerpo cerca del cáncer (braquiterapia).

En personas con cáncer de esófago, la radioterapia suele combinarse con quimioterapia. Normalmente se usa antes de la cirugía, u ocasionalmente después de ella. La radioterapia también se utiliza para aliviar las complicaciones del cáncer de esófago avanzado, como cuando un tumor crece lo suficiente como para evitar que los alimentos pasen al estómago.

Los efectos secundarios de la radiación en el esófago incluyen reacciones cutáneas parecidas a las quemaduras por el sol, dolor o dificultad para tragar y daños en los órganos cercanos, como los pulmones y el corazón.

 

Quimioterapia y radiación combinadas

La combinación de quimioterapia con radioterapia puede aumentar la eficacia de cada tratamiento. Dicha combinación puede ser el único tratamiento que se reciba o puede utilizarse antes de una cirugía. Sin embargo, la combinación de quimioterapia con radioterapia aumenta la probabilidad y la gravedad de los efectos secundarios.

 

Terapia con medicamentos con diana específica

Los tratamientos farmacológicos dirigidos se enfocan en debilidades específicas de las células cancerosas. Al bloquear estas debilidades, los tratamientos farmacológicos dirigidos pueden producir la muerte de las células cancerosas. En el caso del cáncer de esófago, los medicamentos dirigidos suelen combinarse con quimioterapia para cánceres avanzados o que no responden a otros tratamientos.

 

Inmunoterapia

La inmunoterapia es un tipo de farmacoterapia que ayuda al sistema inmunitario a combatir el cáncer. El sistema inmunitario de la persona que combate la enfermedad podría no atacar el cáncer debido a que las células cancerosas producen proteínas que dificultan que las células del sistema inmunitario las reconozcan como peligrosas. La inmunoterapia funciona porque interfiere en ese proceso. En el caso del cáncer de esófago, la inmunoterapia puede utilizarse cuando el cáncer está avanzado, ha regresado o se ha diseminado a otras partes del cuerpo.


CURIOSIDADES SOBRE EL CÁNCER DE ESÓFAGO

CURIOSIDADES DEL CÁNCER DE ESÓFAGO

El cáncer de esófago es la sexta causa más común de muertes por cáncer en todo el mundo.

La incidencia global de la enfermedad ha aumentado significativamente en las últimas 4 décadas. Considerada por regiones, la más elevada se halla en Asia oriental,  pero comparando países, el Reino Unido es el primero en la lista.

Para este año 2020, los cálculos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer para el cáncer de esófago en los Estados Unidos estimaban que se diagnosticarían aproximadamente 18.440 nuevos casos de cáncer de esófago (14.350 hombres y 4.090 mujeres) y que alrededor de 16,170 personas morirían a causa de cáncer de esófago (13,100 hombres y 3,070 mujeres).

El cáncer de esófago es más común en los hombres que en las mujeres y, en Estados Unidos, el riesgo de cáncer de esófago a lo largo de la vida de una persona es de aproximadamente 1 de 125 en hombres y alrededor de 1 de 417 en mujeres. 

El adenocarcinoma [vinculado a la obesidad y el reflujo gastroesofágico (ERGE)] es el tipo más común de cáncer de esófago en las personas de raza blanca, mientras que el carcinoma de células escamosas (vinculado al consumo de alcohol y tabaco) es más común en las de raza negra.

Aunque muchas personas con cáncer de esófago morirán a causa de la enfermedad, el tratamiento ha mejorado y, en consecuencia, las tasas de supervivencia están mejorando también. Durante los años sesenta y setenta, solo alrededor de 5% de los pacientes sobrevivía al menos 5 años después del diagnóstico. Actualmente, alrededor de 20% de los pacientes sobrevive al menos 5 años después del diagnóstico.


11.12.2020

SUPERVIVIENTES DEL CÁNCER

¿CUÁLES SON LAS POSIBLES SECUELAS DEL CÁNCER EN LOS ADULTOS?

La causa de los efectos tardíos no suele ser la enfermedad en sí misma, si no el tratamiento al que la persona es sometida.

Estos efectos secundarios se hacen visibles una vez que el tratamiento ha terminado. Por lo general tardan años en aparecer y pueden ser consecuencia de cualquier tipo de tratamiento: quimio y radioterapia, terapia hormonal, cirugía,terapia dirigida, inmunoterapia... 

Es importante tener en cuenta que no todas las personas sometidas a estas terapias van a sufrir cada uno de los efectos tardíos, es más, hay posibilidades de que no sufran ninguno de ellos. Estos son los tratamientos y sus consiguientes efectos: 

SECUELAS DEL CÁNCER EN NIÑXS Y ADOLESCENTES

¿QUÉ LES OCURRE A LXS NIÑXS Y ADOLESCENTES CUADNO SUPERAN EL CÁNCER?

Las secuelas del cáncer infantil, también llamadas efectos tardíos del cáncer, suelen ser derivadas de la cantidad de tratamiento oncológico recibido y el lugar y tiempo de exposición a la radiación. La quimioterapia y la radioterapia son tratamientos muy agresivos, sobre todo para lxs niñxs y adolescentes cuyos cuerpos no están desarrollados completamente, por lo que son más vulnerables.


Los efectos tardíos del cáncer  son muy preocupantes para los padres cuyos hijos sufren de esta enfermedad. Esto se debe a que altera muchas funciones del organismo y de la conducta. Las secuelas del cáncer más conocidas son las siguientes:

  • Problemas endocrinológicos. Son los más frecuentes, afectando a 40-60% de los supervivientes. La disfunción gonadal primaria, las alteraciones del crecimiento de la glándula tiroidea (lo que provoca hipotiroidismo) o alteraciones en el eje hipotálamo-hipofisario, son algunos de los trastornos más frecuentemente observados.

  • Problemas neuropsicológicos. Son debidos a la toxicidad en el sistema central secundaria al tratamiento oncológico. El aprendizaje se suele ver bastante afectado, pudiendo aparecer antes, durante o tras el tratamiento. Los problemas más usuales suelen ser los relacionados con la memoria, capacidad de procesamiento y de realización de diversas tareas simultáneamente. Además, muchos niños y niñas son vulnerables a la aparición de problemas atencionales de TDAH en el ámbito familiar y escolar.

  • Daño de órganos.  Los tratamientos contra el cáncer infantil se han relacionado con varios tipos de daños en los órganos con el transcurso del tiempo. La gravedad del daño depende del tipo de cáncer y del tratamiento. Los niños y adolescentes que fueron sometidos a la antraciclina tienen más riesgos de tener problemas cardíacos hasta 20 años después o más de haber recibido el tratamiento. La gravedad del problema depende de cuánta quimioterapia y/o radiación en el tórax haya recibido el niño y la edad que tenía al recibir el tratamiento.

  • Problemas en la vista. La vista borrosa o doble, el glaucoma o las cataratas son más frecuentes en niños que recibieron tratamiento para tumores cerca del ojo o que recibieron radiación en el cerebro.

  • Problemas dentales. La presencia de raíces cortas, el retraso en el crecimiento de los dientes o la falta de dientes son más comunes en niños muy pequeños que recibieron radiación en el cerebro y/o un tratamiento de quimioterapia con una droga denominada vincristina. 

Pese a estas secuelas, la que más importa y afecta a nivel psicológico es la de tener mayor riesgo de aparición de cáncer en el futuro. Esto se llama recaída, y se debe a muchos factores, entre los que destacan el tipo de cáncer inicial, tratamientos recibidos o la genética del paciente.


SECUELAS DE LOS FAMILIARES DE UN PACIENTE CON CÁNCER

FAMILIARES DE UN PACIENTE CON CÁNCER

El cáncer es una enfermedad que afecta a toda la familia ya que para ellas tampoco es fácil asimilar las consecuencias emocionales del cáncer. Temen perder a quien quieren, experimentan angustia, depresión y soledad.

Al principio, los familiares suelen adoptar una actitud de negación, que prolonga el sufrimiento y retrasa la opción de asumir la realidad tal como es.

Hay quien considera útil participar en talleres o concertar reuniones con profesionales como psicólogos o con algún familiar de un paciente que haya pasado por una situación parecida y quiera compartir su experiencia, ya que muchas veces ayuda a que los familiares expresen sus emociones por sentirse identificados con la persona.

Hay ciertos países en los que existen grupos de apoyo exclusivos para familiares de pacientes con cáncer. El apoyo psicológico es importante tanto para el paciente con cáncer como para los familiares y poder ayudarles así a que afronten la enfermedad de ese ser querido de la mejor forma posible.

Cada persona reacciona de una manera distinta según sus experiencias y su personalidad. Deben aprender a vivir con el cáncer sin que este sea el tema principal de su día a día.

Lo más importante para los familiares es centrarse en el presente, vivir el aquí y ahora.

También se les hace entender que todas las emociones son válidas, que no existen emociones buenas ni malas; temen dejar al paciente solo y se sienten culpables si son capaces de hacerlo.

La American Cancer Society recomienda a los cuidadores de un enfermo con cáncer cuidarse también a sí mismos. Para ello pueden realizar actividades con más gente, leer las noticias o ver el telediario y saber qué está pasando en el mundo, participar en grupos de apoyo y evitar hacerlo todo de forma independiente.


VUELTA A LA NORMALIDAD DESPUÉS DEL CÁNCER

Desde el momento del diagnóstico, el paciente de cáncer y su entorno desean que la vida vuelva a la normalidad cuanto antes. Sin embargo, cuando el tratamiento ha finalizado y ya no es necesario volver a consulta oncológica hasta después de unos meses, suele empezar otro gran reto: retomar la vida donde se dejó. 

Durante un período de tiempo la enfermedad obliga a cambiar la vida, las necesidades y las prioridades. Por ello, la adaptación al entorno familiar, social y laboral una vez superada la enfermedad no es fácil. En estos momentos, es bastante frecuente sentirse desprotegido y vulnerable. Aparecen entonces nuevos retos como volver al trabajo o enfrentarse a la pérdida del mismo, vivir con algunas secuelas físicas, regresar a tener una vida social activa, a cambios en las relaciones familiares… Todas estas situaciones dificultan la normalización de la vida, ya que es frecuente sentirse como en una montaña rusa de emociones constantes. 
Tras haber pasado por la quimioterapia, la radioterapia, la cirugía, las incertidumbres, las esperas, el miedo… la persona que ha sobrevivido al cáncer ya no es la misma. Muchos aspectos internos y externos pueden haber cambiado y retomar las rutinas cotidianas tras superar un cáncer puede resultar algo más difícil de lo esperado. Muchas personas tienen que enfrentarse día tras día a las secuelas físicas que puede haber dejado la enfermedad, provocando que ciertas actividades de la rutina diaria se conviertan en complicadas cuando antes no lo eran. 

Algunas recomendaciones para volver a la normalidad tras padecer un cáncer podrían ser las siguientes: 
- Vivir en el presente y disfrutar aquí y ahora. Para ello resulta muy útil la práctica de mindfulness.
- Pasar más tiempo con los seres queridos. En ocasiones el cáncer hace que sea más sencillo valorar la autenticidad de las relaciones personales establecidas. 
- Reflexionar sobre lo que ha pasado. El tratamiento, las emociones vividas y otros muchos factores han pasado de forma rápida y sin mucho detenimiento, por lo que pararse a digerirlas ayuda a poder integrarlas y encajarlas en nuestra vida. 
- Hablar sobre los sentimientos o expresarlos de alguna manera, para así poder ponerles nombre (miedo, alegría, tristeza, ilusión…) 
- Mejorar en el autocuidado comenzando por cuidar la alimentación y el sueño y practicando ejercicio físico de forma regular. 
- Reflexionar sobre el cambio de valores. Para ello es conveniente hacerse preguntas como ¿hacia dónde quiero que vaya mi vida? o ¿en qué quiero invertir mi tiempo? 
- Mantener una conducta proactiva respetando el propio ritmo. Tras padecer un cáncer hay que ir poco a poco y sin prisas, transformando en conducta los cambios que hemos planeado hacer. 

Finalmente se puede concluir que pese a las dificultades es posible volver a la vida normal después de un cáncer, pero no de la misma forma, sino mejor.



¿QUÉ ES EL CÁNCER?

El cáncer puede desarrollarse en cualquier parte del cuerpo. Se origina cuando las células crecen sin control y sobrepasan en número a las c...