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11.12.2020

VUELTA A LA NORMALIDAD DESPUÉS DEL CÁNCER

Desde el momento del diagnóstico, el paciente de cáncer y su entorno desean que la vida vuelva a la normalidad cuanto antes. Sin embargo, cuando el tratamiento ha finalizado y ya no es necesario volver a consulta oncológica hasta después de unos meses, suele empezar otro gran reto: retomar la vida donde se dejó. 

Durante un período de tiempo la enfermedad obliga a cambiar la vida, las necesidades y las prioridades. Por ello, la adaptación al entorno familiar, social y laboral una vez superada la enfermedad no es fácil. En estos momentos, es bastante frecuente sentirse desprotegido y vulnerable. Aparecen entonces nuevos retos como volver al trabajo o enfrentarse a la pérdida del mismo, vivir con algunas secuelas físicas, regresar a tener una vida social activa, a cambios en las relaciones familiares… Todas estas situaciones dificultan la normalización de la vida, ya que es frecuente sentirse como en una montaña rusa de emociones constantes. 
Tras haber pasado por la quimioterapia, la radioterapia, la cirugía, las incertidumbres, las esperas, el miedo… la persona que ha sobrevivido al cáncer ya no es la misma. Muchos aspectos internos y externos pueden haber cambiado y retomar las rutinas cotidianas tras superar un cáncer puede resultar algo más difícil de lo esperado. Muchas personas tienen que enfrentarse día tras día a las secuelas físicas que puede haber dejado la enfermedad, provocando que ciertas actividades de la rutina diaria se conviertan en complicadas cuando antes no lo eran. 

Algunas recomendaciones para volver a la normalidad tras padecer un cáncer podrían ser las siguientes: 
- Vivir en el presente y disfrutar aquí y ahora. Para ello resulta muy útil la práctica de mindfulness.
- Pasar más tiempo con los seres queridos. En ocasiones el cáncer hace que sea más sencillo valorar la autenticidad de las relaciones personales establecidas. 
- Reflexionar sobre lo que ha pasado. El tratamiento, las emociones vividas y otros muchos factores han pasado de forma rápida y sin mucho detenimiento, por lo que pararse a digerirlas ayuda a poder integrarlas y encajarlas en nuestra vida. 
- Hablar sobre los sentimientos o expresarlos de alguna manera, para así poder ponerles nombre (miedo, alegría, tristeza, ilusión…) 
- Mejorar en el autocuidado comenzando por cuidar la alimentación y el sueño y practicando ejercicio físico de forma regular. 
- Reflexionar sobre el cambio de valores. Para ello es conveniente hacerse preguntas como ¿hacia dónde quiero que vaya mi vida? o ¿en qué quiero invertir mi tiempo? 
- Mantener una conducta proactiva respetando el propio ritmo. Tras padecer un cáncer hay que ir poco a poco y sin prisas, transformando en conducta los cambios que hemos planeado hacer. 

Finalmente se puede concluir que pese a las dificultades es posible volver a la vida normal después de un cáncer, pero no de la misma forma, sino mejor.



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