El cáncer es poco frecuente en niños pero puede ocurrir. Los cánceres más frecuentes son la leucemia, el linfoma y el cáncer cerebral.
Las causas del cáncer en los niños y la forma de tratarlo tienen importantes diferencias con el cáncer propio de los adultos. Los niños suelen ofrecer una buena respuesta al tratamiento, la mayoría de los niños con cáncer mejoran. Además, los efectos secundarios de los tratamientos del cáncer pueden ser más intensos y durar más en los niños.
El tratamiento de cáncer en los niños puede incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia o trasplante de médula ósea, el tipo de tratamiento necesario dependerá de la edad del niño, el tipo de cáncer y lo grave que sea.
¿Cómo pueden ayudar los padres?
El principal objetivo de tratar a los niños con cáncer es curarlos. Aunque es cierto que el tratamiento del cáncer puede tener efectos secundarios, hay muchos medicamentos y terapias que pueden ayudar a que los niños se encuentren mejor mientras lo reciben.
Cuando sea posible, hay que intentar que el niño se implique en su propio tratamiento. Hablar con él o con ella usando un lenguaje que puedan entender y explicarle las características del cáncer y sus efectos. Con un niño pequeño (menor de 4 años), puede bastar con decirle que está "enfermo" y que necesita "medicamentos" para mejorar. El objetivo debe consistir en impedir que se asuste y evitar los malentendidos independientemente de la edad que tenga el niño.
Muchos niños pueden sentirse culpables por tener cáncer y creer que es culpa suya. Los psicólogos, los trabajadores sociales y otros miembros del equipo médico pueden ser de gran ayuda para ayudarlos a afrontar sus emociones.
La realidad es que cuando un niño o adolescente ha sido diagnosticado con cáncer, el golpe es para los padres, hermanos y demás seres queridos. El cáncer genera una crisis en la vida de cada uno de los familiares y la vida cotidiana cambia ya que los padres deben ausentarse de su trabajo. Puede que sea necesario que algún pariente o vecino cuide a los demás hijos y el hijo enfermo se convierte en el enfoque principal de la atención y tiempo familiar.
Los niños y adolescentes a menudo responden a la noticia del diagnóstico de cáncer con una gama de emociones que reflejan la de los padres. Las reacciones también dependerán de la edad, madurez y personalidad del niño.
Cada niño es diferente, aunque existen aspectos comunes según su edad. Todas las reacciones requieren ser manejadas con paciencia y de forma creativa en conjunto con el equipo de profesionales contra el cáncer para ayudar al niño durante este momento. A continuación, se presentan algunas de las formas más comunes en que los niños reaccionan.
Los bebés y los niños muy pequeños con cáncer podrían:
• Temer separarse de sus padres.
• Temer y alterarse por los procedimientos médicos dolorosos.
• Gritar, llorar, tener pataletas, dar golpes o morder.
• Negarse a cooperar, mostrar negatividad y oponer resistencia.
• Retraerse, evitar la interacción con los demás.
• Aferrarse a los padres.
• Sentir tristeza al ver que no pueden jugar ni explorar como normalmente lo hacían.
• Manifestar comportamientos regresivos, como chuparse el dedo u orinarse en la cama.
• Tener pesadillas.
Los niños con cáncer en edad escolar podrían:
• Alterarse por la interrupción de sus rutinas escolares.
• Extrañar a sus compañeros de clase y amigos.
• Sentir enojo y tristeza sobre las pérdidas en su salud, escuela y vida normal.
• Sentirse culpables de haber causado el cáncer.
• Preocuparse de que el cáncer “se pegue”.
• Buscar más apoyo emocional y social de sus parientes y amigos.
Los adolescentes con cáncer podrían:
• Alterarse por la interrupción de su vida escolar y las actividades con sus amigos.
• Sentir que su independencia está siendo sacrificada.
• Manifestar reacciones emocionales de manera intensa.
• Requerir el apoyo de amigos, contactos en su escuela y otras personas importantes en su vida.
• Reflexionar sobre el significado de la vida y el efecto que el cáncer tiene sobre su identidad.
• Hacer chistes sobre su cáncer, distraerse de la enfermedad o tratar de siempre “pensar positivamente”.
• Tomar riesgos que podrían causar problemas.
• Rebelarse contra los padres, los médicos y el tratamiento.

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