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12.02.2020

AUTOEXPLORACIÓN MAMARIA

La autoexploración mamaria es un control realizado por la mujer para examinarse física y visualmente con el objetivo de detectar cambios en las mamas o axilas.

Es conveniente vigilar el aspecto, tamaño y forma de las mamas así como la posible aparición de bultos tanto en las mamas como en las axilas.

Este control debería hacerse mensualmente a partir de los 20 años y durante toda la vida, también durante el embarazo o después de la menopausia.

Es una buena idea elegir un día determinado del mes para no olvidar la autoexploración mamaria. Es mejor un día entre el 5º y 10º del ciclo menstrual, cuando es menos probable que las mamas estén doloridas o inflamadas. Una vez llegada la menopausia se puede elegir un día como el 1º de mes para recordar el control.

Hacer la autoexploración mamaria regularmente ayuda a establecer cómo son normalmente las mamas y así detectar mejor cualquier cambio.

Así pues, estos son los 5 pasos básicos que debes seguir para realizarte una autoexploración de las mamas:

Paso 1. Ponte de pie frente a un espejo con los hombros rectos y los brazos junto a la cadera y mírate las mamas. Observa tus mamas: el tamaño, la forma y el color. Observa que sean normales, que todo esté como siempre, que las mamas estén bien formadas y que no presenten deformaciones ni inflamaciones visibles. Si por el contrario percibes alguna alteración como la formación de hoyuelos, arrugas o bultos en la piel de las mamas o ves que el pezón está hundido o invertido, pide cita con tu médico y que las explore él también. Asimismo, si sientes dolor, aparece sarpullido, enrojecimiento o inflamación, ponte en contacto con tu especialista, él te dirá a qué se deben esos cambios.

Paso 2. Levanta los brazos (o entrelázalos detrás de la cabeza) y busca las mismas alteraciones. Recuerda que estás buscando bultos y cambios en la mama.

Paso 3. Sigue frente al espejo. Fíjate si te sale líquido de uno o ambos pezones. El líquido puede ser transparente, lechoso o amarillento, o, en ocasiones, sangre. Puedes comprimir un poco los pezones para ver si sale alguna secreción. Si ésta se produjera, debes consultar a tu médico.

Paso 4. Llegó el momento de la palpación. Acuéstate y sitúa la mano derecha en la nuca y con los dedos de la izquierda examina el seno derecho. Comienza un movimiento en círculo desde afuera hacia dentro, desde la periferia de la mama hacia el pezón. Presiona suavemente, pero con la dureza suficiente para detectar cualquier bulto.  Repite estos movimientos circulares de periferia a pezón de tal manera que explores toda la circunferencia de la mama. Procede de la misma manera con la mama izquierda. Debes hacer lo mismo con las axilas, ya que el tejido mamario se extiende hasta esa zona y puede haber algún ganglio inflamado en ellos.

Paso 5. Por último, pálpate las mamas una última vez, pero esta vez sentada o estando de pie. Para una buena palpación de las mamas, invierte las manos, es decir, la mama izquierda con la mano derecha y viceversa. Presiona firme y pausadamente con las yemas de los dedos. El movimiento debe ser circular. Controla la mama de arriba abajo y de lado a lado: desde la clavícula hasta la parte superior del abdomen, y desde la axila hasta el escote.





 

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