DIAGNÓSTICO
Para detectar el cáncer de huesos hay que atender a tres aspectos: el tipo de tumor, su extensión y el estado funcional de la persona.
La exploración física es importante y nos da una idea de la existencia del tumor y algunas de sus características. Sin embargo, es importante realizar pruebas diagnósticas para llegar a un diagnóstico claro. Entre ellas se encuentran:
- Radiografía convencional: muestran imágenes ante la sospecha de un tumor óseo. Permite que se vean características, que hacen sospechar de que tipo de sarcoma óseo se trata. Los osteosarcomas suelen presentarse en la zona de crecimiento de los huesos, mientras que el sarcoma de Ewing afecta más frecuentemente los huesos largos de las extremidades en la diáfisis (porción central) o en los de la pelvis.
- Resonancia magnética nuclear: es la prueba más indicada para valorar el tumor. Debe realizarse antes de la biopsia para evitar artefactos y puede ser de ayuda diagnóstica para conocer si está implicada la médula ósea.
- Biopsia: es la obtención de una muestra de tejido para ser analizada bajo el microscopio. Permite llegar al diagnóstico del cáncer de huesos con certeza. Puede ser una biopsia abierta (Se realiza la disección de la piel y los músculos para acceder al hueso) o una biopsia cerrada (Se realiza mediante una aguja gruesa en una zona del tumor).
- Diagnóstico de extensión: el 10-20% de los pacientes con osteosarcoma y el 20% de los pacientes con sarcoma de Ewing tienen enfermedad diseminada y es importante realizar un estudio de extensión, revisando su historia clínica y los síntomas del paciente.
- TAC: se utiliza para estudiar los pulmones, descartando la existencia de metástasis.
- Gammagrafía ósea: se utiliza para valorar posibles metástasis óseas extrapulmonares.
TRATAMIENTO
El tratamiento debe tener en cuenta la situación clínica y las posibles enfermedades concomitantes. Las opciones de tratamiento para cáncer de hueso incluyen cirugía, quimioterapia, radioterapia, criocirugía (uso de nitrógeno líquido para congelar y destruir células) y la terapia dirigida (se emplea un fármaco diseñado para interactuar con una molécula específica implicada en el crecimiento y diseminación de células cancerosas.
PREVENCIÓN
Actualmente no hay forma de prevenir el cáncer de huesos y la detección temprana es la mejor forma de tratar con éxito la enfermedad. Si una persona muestra algún síntoma o factor de riesgo conocido debe ir al médico para poder detectarlo o no de forma prematura.

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